domingo, 16 de marzo de 2014


HACÍA UN NEONAZISMO
A mi juicio, las naciones más débiles de la eurozona nos encontramos en una situación parecida a la de los países tercermundistas, esas repúblicas bananeras que han contraído préstamos en una divisa extranjera que pro...bablemente nunca más podrán devolver. En Europa tenemos por la frente un periodo muy largo y difícil, similar a lo que le ocurrió a América Latina tras la crisis de 1982 o a la de Japón, economía estancada hace ya más de 25 años. Recordemos los comentarios establecidos en esta línea por Niño Becerra y mencionados en un artículo (Torquemada) hace pocos días.
El Bundesbank esta empujando a media Europa a la deflación, porque es imposible reducir la deuda hundiendo el crecimiento, probablemente ni con los sacrificios que se piden a sus ciudadanos serán suficientes para revertir la situación. Les propongo un símil. Imaginemos que hemos confeccionado una tarta, para diez comensales, pero la mitad de la misma se la tenemos que entregar al vecino, podemos hacer dos cosas quedarnos con la mitad y pasar todos más hambre que el perro de un ciego, o endeudarnos un poco más, para conseguir con los nuevos ingredientes comprados hacer una tarta mayor. Ahora tenemos la posibilidad de devolver la mitad de la tarta que le debemos al vecino y alimentarnos los 10 comensales. Para ello precisamos que el apalancamiento financiero sea positivo, mayor que uno. Es decir que con los recursos prestados seamos capaces de generar un monto de riqueza igual a, devolver lo prestado más los intereses, el resto de riqueza generado es beneficio neto, que servirá para aumentar recursos propios y disminuir mas rápidamente la antigua deuda generada. Por ello, para salir de una crisis se precisa crecimiento, poner a trabajar todos los factores de producción y no dejar ociosos. Siendo así, lo primero que tendría que permitir Alemania es que los bancos de los países socios se recapitalicen mediante el Mecanismo de Estabilidad Europeo, el fondo de rescate. Aquí es dónde está el bloqueo. A los escépticos que aun los hay de si el euro sobrevivirá a la crisis, les diré que si, por un solo motivo, es que una ruptura podría ser devastadora no sólo para los países de la periferia sino también para la propia Alemania. Por el contrario, la alternativa, si Alemania no ayuda a sus socios, hará que las diferencias entre países acreedores y deudores termine por provocar la depresión permanente de los países arruinados, dependientes de la financiación germana. Si estos llegasen a romper la baraja, conduciría al sistema en toda su dimensión a un crak mundial, al romper las reglas del juego, eso implicaría un nuevo orden económico mundial, de lo contrario, si no se rompe la baraja, entonces se impondrá un nuevo imperio germano con los países de la periferia que pasaremos a ser ciudadanos de segunda, seria un renacer del Neonazismo.
Foto: Hacía un  Neonazismo.
A mi juicio, las naciones más débiles de la eurozona nos encontramos en una situación parecida a la de los países tercermundistas, esas  repúblicas bananeras que han contraído préstamos en una divisa extranjera que probablemente nunca más podrán devolver. En Europa tenemos por la frente un periodo muy largo y difícil, similar a lo que le ocurrió a América Latina tras la crisis de 1982 o a la de Japón, economía  estancada hace ya más de 25 años. Recordemos los comentarios establecidos en esta línea por Niño Becerra y mencionados en un artículo (Torquemada) hace pocos días.
El Bundesbank esta empujando  a media Europa a la deflación,  porque es imposible reducir la deuda hundiendo el crecimiento, probablemente ni con los sacrificios que se piden a sus ciudadanos serán suficientes para revertir la situación. Les propongo un símil. Imaginemos que hemos  confeccionado una tarta, para diez comensales, pero la mitad de la misma se la tenemos que entregar al vecino, podemos hacer dos cosas quedarnos con la mitad y pasar todos más hambre que el perro de un ciego, o endeudarnos un poco más, para conseguir con los nuevos ingredientes comprados hacer una tarta mayor. Ahora tenemos la posibilidad de devolver la mitad de la tarta que le debemos al vecino y alimentarnos los 10 comensales. Para ello precisamos que el apalancamiento financiero sea positivo, mayor que uno. Es decir que con los recursos prestados seamos capaces de generar un monto de riqueza igual a, devolver lo prestado más los intereses, el resto de riqueza generado es beneficio neto, que servirá para aumentar recursos propios y disminuir mas rápidamente la antigua deuda generada. Por ello, para salir de una crisis se precisa crecimiento, poner a trabajar todos los factores de producción y no dejar ociosos. Siendo así, lo primero que tendría que permitir Alemania es que los bancos de los países socios se recapitalicen mediante el Mecanismo de Estabilidad Europeo, el fondo de rescate. Aquí es dónde está el bloqueo. A los escépticos que aun los hay de si el euro sobrevivirá a la crisis, les diré que si, por un solo motivo, es que  una ruptura podría ser devastadora no sólo para los países de  la  periferia sino también para la propia Alemania. Por el contrario, la alternativa, si Alemania no ayuda a sus socios, hará que las diferencias entre países acreedores y deudores termine por provocar la depresión permanente de los países arruinados, dependientes de la financiación germana. Si estos llegasen a romper la baraja,  conduciría al sistema en toda su dimensión a un crak mundial, al romper las reglas del juego, eso implicaría  un nuevo orden económico mundial, de lo contrario, si no se rompe la baraja, entonces se impondrá un nuevo imperio germano con los países de la periferia que pasaremos a ser ciudadanos de segunda, seria un renacer del Neonazismo.

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