domingo, 16 de marzo de 2014


DESEMPLEO
 Su definición es muy sencilla corresponde al total de personas paradas en edad laboral en relación al total de la población activa del país. D = Total parados / Total población activa. Multiplicándolo por 100 obtenemos la Tasa de... paro, es decir el X%.
La tasa que presentaba la Zona Euro a finales del 2012 era del 11,8% de media ponderada, con cinco países en la cabeza Grecia con una tasa del 26,8% España 26,6% y Croacia 17,3% Portugal 16,3% e Irlanda el 14,6% en la cola nos encontramos con Austria 4,5% Luxemburgo 5,10% Alemania 5,40% Holanda 5,60% Rumania 6,70%. El país de Europa con una tasa menor pero fuera del Euro es Noruega que presenta solo un 3%. Lo que se considera por los economistas como pleno empleo.
Hoy no voy a entrar en las causas que nos ha conducido a esta alarmante tasa, sino que quiero hacer referencia a la cobardía y manipulación de nuestros políticos, que una vez mas nos tratan como idiotas, nos engañan a su interés e intentan acallarnos. Lo primero que hacen es marear la perdiz, diciéndonos que existen distintas clases de paro, y que en función de una u otra los resultados se ven de distinta forma, que si es invierno o que si es verano los despuntes son normales y no hay que preocuparnos. Bien es cierto que existen distintos tipos de paro, los cíclicos, estructurales, friccionales, estacionales o tecnológicos. Pero todos son paro, aunque las políticas de empleo en unos casos se pueden afrontar con resultados a corto y otros precisan del largo plazo para modificarse. A mi entender utilizan las subdivisiones para confundirnos, del mismo modo que utilizan una y mil artimañas para que no seamos capaces de conocer cuál es el número de parados reales que existe en nuestra economía. Cada mes el departamento ministerial publica el dato de paro registrado en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo (antiguo Inem). Los medios de comunicación se ciñen a la información oficial y repican como si fuera un mantra sagrado la cifra de desempleados que, en teoría, no tienen trabajo. Luego, los analistas emplean esta estadística para realizar análisis sobre la evolución del mercado laboral y todo ello llega a la opinión pública como si fuera real, pero no lo es. No se crean ni por un momento que la cifra que nos arroja el gobierno expuesta con anterioridad es la real, ni pensarlo, es solo una cifra a la baja y distorsionada según sus intereses. Paso seguidamente a desgranarles los ¿Por qué?
Según algunas cálculos de economistas independientes pueden existir alrededor de 1,3 millones de personas desempleadas que no figuran en las listas de desempleo, provienen de diversos colectivos convenientemente clasificados por Trabajo.
No se consideran desempleados los siguientes grupos.
Primero nos encontramos con los desempleados no registrados en las listas del antiguo Inem también son desempleados casi a todos los efectos: no trabajan, cobran la prestación por paro y se presentan todos los meses en las oficinas del Servicio Público Estatal de Empleo. Pero el Gobierno no los contabiliza como tal.
El segundo colectivo que tampoco está calificado como parado es el de los desempleados surgidos de un ERE de carácter temporal. Perceptores de prestaciones por desempleo que participen en trabajos de colaboración social. El Ministerio de Trabajo incluye a los trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE) dentro de una "clasificación específica" en las listas del paro. La razón es sencilla: la recesión está obligando a muchas empresas a utilizar este tipo de herramienta para adelgazar sus plantillas, reducir costes y así poder salvar a la empresa y a la mayor parte de los trabajadores y el ministerio no desea que, de repente, crezca el paro registrado por encima de sus estimaciones manipuladas.
Tercero, son demandantes de un trabajo cuya jornada laboral semanal sea inferior a las 20 horas. Listas de un número importante de parados, agrupándolos en el epígrafe estadístico de desempleados "con disponibilidad limitada" o con "demanda de empleo específica". Estas personas, según afirma el Inem, "son aquellos demandantes, sin empleo, que indican en su solicitud condiciones especiales de trabajo". Es decir, que son también parados aunque la burocracia no los considere como tales.
Cuarto demandantes de empleo coyuntural por un periodo inferior a tres meses.
Quinto demandantes que estén cursando estudios de enseñanza oficial y sean demandantes de primer empleo.
Sexto, trabajadores beneficiarios del subsidio agrario que estén percibiendo el subsidio por desempleo.
Séptimo, personas que estén apuntadas a cursos de formación de los Servicios Públicos de Empleo
Octavo, el paro registrado tampoco incluye a aquellas personas que no tienen trabajo pero no están dispuestas a aceptar cualquier empleo. Como por definición un parado es aquel que no pone condiciones, a las personas que han manifestado las suyas al funcionariado de la oficina de empleo no se les considera desempleados.
Como ha incrementado mucho en los últimos años la velocidad del aumento del paro y comenzó a desbocarse ya en tiempos de los socialistas en el poder, el ministerio cambió el método de cálculo del paro. Recuerdan aquellos tiempos en los que el gobierno decía que no había crisis y dos meses después el presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero dijo que España estaba “en condiciones de alcanzar el pleno empleo”. Pues Caldera fue quien sacó de los registros de desempleados a las personas que acuden a cursillos de formación y los catalogó como demandantes de empleo no ocupados (DENOS). 
El retrato robot de estas personas era evidente: inmigrantes que perdían su puesto de trabajo con la crisis al carecer de conocimientos que les permitieran cambiar de ocupación y los españoles y extranjeros expulsados del sector inmobiliario por el pinchazo de la burbuja del ladrillo.
De esta forma entró en vigor una nueva subcategoría dentro del colectivo de demandantes de empleo no ocupados (DENOS). Se trata de los demandantes de servicios previos al empleo y sirve para que las comunidades autónomas puedan sacar de las listas de parados a las personas que pierden su trabajo y son apuntadas a cursos de formación. Los servicios y las construcción son los sectores que más desempleados aportan a esta subcategoría ahora mismo. Con libertad por parte de las autonomías de aplicarlo o no, a su juicio. (Ni en eso somos capaces de ponernos de acuerdo).
Podríamos aún sumar, los emigrantes que han tenido que ir a trabajar al extranjero no por un espíritu de aventura o por una mayor oferta económica, sino por pura necesidad al no encontrar un empleo en su país de origen, pero que si las condiciones cambiasen estarían dispuestos a volver. Y por últimos los que sumergen en el subempleo, personas con una especialidad que no pueden desarrollar en el sí de la Sociedad, desarrollan otros trabajos inferiores a los de su capacidad, como ejemplo me viene a la cabeza un conocido mío cubano que siendo físico, con un doctorado en Rusia, trabaja en una pizzería, sirviendo eso sí muy dignamente pasta italiana y cerveza Bucanero, porque la Cristal es imbebible desde hace mucho tiempo. Eso es un claro ejemplo de subempleo, que los economistas entienden como una forma de paro camuflado.
Por si fuera poca la manipulación, a alguna mente perversa se le ocurrió utilizar el efecto pinza y comenzó a desvirtuar el denominador de la tasa, es decir la población activa con la afiliación de niños a la Seguridad Social
Ahora se incluyen a menores de 16 años en las listas de afiliados totales (no cotizantes) a la Seguridad Social bajo el pretexto de actualizar sus seguros escolares, algunos juristas tachan esta actuación de “vergonzosa” mientras el departamento ministerial no termina de aclarar sobre si afiliar menores es “un error” o “una obligación”.
Como consecuencia de todo ello, la realidad, es que el dato de paro registrado ha sufrido tantas alteraciones que ya es difícil saber a quién considera el gobierno como parado o no. Ahora es sólo un concepto burocrático que se emplea con fines propagandísticos (de todos los colores políticos) y que maquilla el volumen de desempleados. Por desgracia ese número es tan desconocido por los españoles como el que saldrá en la próxima jornada de la lotería primitiva.
 Foto: Desempleo. Su definición es muy sencilla corresponde al total de personas paradas en edad laboral en relación al total de la población activa del país. D = Total parados / Total población activa. Multiplicándolo por 100 obtenemos la Tasa de paro, es decir el X%. 
La tasa que presentaba la Zona Euro a finales del 2012 era del 11,8% de media ponderada, con cinco países en la cabeza Grecia con una tasa del 26,8% España 26,6% y Croacia 17,3% Portugal 16,3% e Irlanda el 14,6% en la cola nos encontramos con Austria 4,5% Luxemburgo 5,10% Alemania 5,40% Holanda 5,60% Rumania 6,70%. El país de Europa con una tasa menor pero fuera del Euro es Noruega que presenta solo un 3%. Lo que se considera por los economistas como pleno empleo.
Hoy no voy a entrar en las causas que nos ha conducido a esta alarmante tasa, sino que quiero hacer referencia a la cobardía y manipulación de nuestros políticos, que una vez mas nos tratan como idiotas, nos engañan a su interés e intentan acallarnos. Lo primero que hacen es marear la perdiz, diciéndonos que existen distintas clases de paro, y que en función de una u otra los resultados se ven de distinta forma, que si es invierno o que si es verano  los despuntes son normales y no hay que preocuparnos. Bien es cierto que existen distintos tipos de paro, los  cíclicos, estructurales, friccionales, estacionales o tecnológicos. Pero todos son paro, aunque las políticas de empleo en unos casos se pueden afrontar con resultados a corto y otros precisan del largo plazo para modificarse. A mi entender utilizan las subdivisiones para confundirnos, del mismo modo que utilizan una y mil artimañas para que no seamos capaces de conocer cuál es el número de parados reales que existe en nuestra economía. Cada mes el departamento ministerial  publica el dato de paro registrado en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo (antiguo Inem). Los medios de comunicación se ciñen a la información oficial y repican como si fuera un mantra sagrado la cifra de desempleados que, en teoría, no tienen trabajo. Luego, los analistas emplean esta estadística para realizar análisis sobre la evolución del mercado laboral y todo ello llega a la opinión pública como si fuera real, pero no lo es. No se crean ni por un momento que la cifra que nos arroja el gobierno expuesta con anterioridad es la real, ni pensarlo, es solo una cifra a la baja y distorsionada según sus intereses. Paso seguidamente a desgranarles los ¿Por qué?
Según algunas cálculos de economistas independientes pueden existir alrededor de 1,3 millones de personas desempleadas que no figuran en las listas de desempleo, provienen de diversos colectivos convenientemente clasificados por Trabajo.
No se consideran desempleados los siguientes grupos.
Primero nos encontramos con los desempleados no registrados en las listas del antiguo Inem también son desempleados casi a todos los efectos: no trabajan, cobran la prestación por paro y se presentan todos los meses en las oficinas del Servicio Público Estatal de Empleo. Pero el Gobierno no los contabiliza como tal. 
El segundo colectivo que tampoco está calificado como parado es el de los desempleados surgidos de un ERE de carácter temporal. Perceptores de prestaciones por desempleo que participen en trabajos de colaboración social. El Ministerio de Trabajo incluye a los trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE) dentro de una "clasificación específica" en las listas del paro. La razón es sencilla: la recesión está obligando a muchas empresas a utilizar este tipo de herramienta para adelgazar sus plantillas, reducir costes y así poder salvar a la empresa y a la mayor parte de los trabajadores y el ministerio no desea que, de repente, crezca el paro registrado por encima de sus estimaciones manipuladas. 
Tercero, son demandantes de un trabajo cuya jornada laboral semanal sea inferior a las 20 horas. Listas de un número importante de parados, agrupándolos en el epígrafe estadístico de desempleados "con disponibilidad limitada" o con "demanda de empleo específica". Estas personas, según afirma el Inem, "son aquellos demandantes, sin empleo, que indican en su solicitud condiciones especiales de trabajo". Es decir, que son también parados aunque la burocracia no los considere como tales.
Cuarto demandantes de empleo coyuntural por un periodo inferior a tres meses.
Quinto demandantes que estén cursando estudios de enseñanza oficial y sean demandantes de primer empleo.
Sexto, trabajadores beneficiarios del subsidio agrario que estén percibiendo el subsidio por desempleo.
Séptimo, personas que estén apuntadas a cursos de formación de los Servicios Públicos de Empleo
Octavo, el paro registrado tampoco incluye a aquellas personas que no tienen trabajo pero no están dispuestas a aceptar cualquier empleo. Como por definición un parado es aquel que no pone condiciones, a las personas que han manifestado las suyas al funcionariado de la oficina de empleo no se les considera desempleados.
Como ha incrementado mucho en los últimos años la velocidad del aumento del paro y comenzó a desbocarse ya en tiempos de los socialistas en el poder, el ministerio cambió el método de cálculo del paro.  Recuerdan aquellos  tiempos  en los que el gobierno decía que no había crisis y dos meses después el presidente del gobierno,  Rodríguez Zapatero dijo que España estaba “en condiciones de alcanzar el pleno empleo”. Pues Caldera fue quien sacó de los registros de desempleados a las personas que acuden a cursillos de formación y los catalogó como demandantes de empleo no ocupados (DENOS). 

El retrato robot de estas personas era evidente: inmigrantes que perdían su puesto de trabajo con la crisis al carecer de conocimientos que les permitieran cambiar de ocupación y los españoles y extranjeros expulsados del sector inmobiliario por el pinchazo de la burbuja del ladrillo.

De esta forma entró en vigor una nueva subcategoría dentro del colectivo de demandantes de empleo no ocupados (DENOS). Se trata de los demandantes de servicios previos al empleo y sirve para que las comunidades autónomas puedan sacar de las listas de parados a las personas que pierden su trabajo y son apuntadas a cursos de formación. Los servicios y las construcción son los sectores que más desempleados aportan a esta subcategoría ahora mismo. Con libertad por parte de las autonomías de aplicarlo o no, a su juicio. (Ni en eso somos capaces de ponernos de acuerdo).
Podríamos aún sumar, los emigrantes que han tenido que ir a trabajar al extranjero no por un espíritu de aventura o por una mayor oferta económica, sino por pura necesidad al no encontrar un empleo en su país de origen, pero que si las condiciones cambiasen estarían dispuestos a volver. Y por últimos los que sumergen en el subempleo, personas con una especialidad que no pueden desarrollar en el sí de la Sociedad, desarrollan otros trabajos inferiores a los de su capacidad, como ejemplo me viene a la cabeza un conocido mío cubano que siendo físico, con un doctorado en Rusia, trabaja en una pizzería, sirviendo eso sí muy dignamente pasta italiana y cerveza Bucanero, porque la Cristal es imbebible desde hace mucho tiempo. Eso es un claro ejemplo de subempleo, que los economistas entienden como una forma de paro camuflado.
Por si fuera poca la manipulación, a alguna mente perversa se le ocurrió utilizar el efecto pinza y comenzó a desvirtuar el denominador de la tasa, es decir la población activa con la afiliación de niños a la Seguridad Social
Ahora se incluyen a menores de 16 años en las listas de afiliados totales (no cotizantes) a la Seguridad Social bajo el pretexto de actualizar sus seguros escolares, algunos juristas tachan esta actuación de “vergonzosa” mientras el departamento ministerial no termina de  aclarar sobre si afiliar menores es “un error” o “una obligación”.
Como consecuencia de todo ello, la  realidad, es que el dato de paro registrado ha sufrido tantas alteraciones que ya es difícil saber a quién considera el gobierno como parado o no. Ahora es sólo un concepto burocrático que se emplea con fines propagandísticos (de todos los colores políticos) y que maquilla el volumen de desempleados. Por desgracia ese  número es tan desconocido por los españoles como el que saldrá en la próxima jornada de la lotería primitiva.

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